Restaurante de gran éxito en Benicasim, reformado este mismo año y preparado para recibir a 250 comensales.
Localización
Contacto
Detalles
En lo gastronómico su carta ofrece dos vertientes: por un lado, cocina italiana con excelentes pizzas y extraordinaria pasta; por otro lado, la que podíamos denominar cocina mediterránea o valenciana con una amplia carta de arroces, calderetas de carne o suquets de pescado.
En cuanto a pizzas: desde la clásica y simple margarita (7,25 €) a sus pizzas estrella (a 10,80 €), la del Glotón (con cordero, champiñones y huevo) o la Síes (cuatro quesos, morcilla, ternera y bacón). Todas ellas hechas en un horno especial de piedra situado junto a la barra, desde donde se puede ver su elaboración.
En cuanto a pastas, a parte de los tradicionales espaguetis o "tagliatelle", ofrece también pastas frescas como los tortellini rellenos de queso y nueces, con salsa a elegir de una amplia variedad, o la parmesana con salmón ahumado y huevo (9,50€).
Otra opción son las lasañas (11,35 €) o los canelones (9,75€).
La carta de arroces es muy amplia: 22 variedades, desde el arroz con verduras a 11,80€ al arroz a banda con escorpa y gamba blanca a 16,90€.
En el apartado de calderetas, platos tan sugerentes como la de cola de toro, manitas de cerdo, caracoles y trompetas de la muerte (15,85€).
Para los amantes del pescado también hay hueco en la carta, destacando los suquets y el bogavante con gambas rojas y mejillones (18€).
Terraza
Admite tarjetas
Aire acondicionado
Local climatizado
Admite reserva
Fumadores
No fumador
Comida para llevar



la variedad
En la variedad esta el placer, siempre me ha encantado este restaurante, por que es uno de los mejores del pueblo, ahora con la reforma a quedado espectacular mas iluminado, con sus ventanales dan muy buena visibilidad, ademas han mejorado el pan dando 5 clases, el aceite de muy buena calidad, en fin, he recorrido todas sus instalaciones el dia de la inaguracion, me quede asombrado de la modernidad, y ni hablar de la limpieza del local.
Para mi opinion es mejor con mas de 250 platos en carta, tener toda esa variedad es facil de poder repetir, tambien es cierto que como cliente me ha tocado que ver como mucha gente tiene poca paciencia, poca educacion al momento de pedir las cosas, soy fiel testigo de la preparacion de los platos al momento.
De los errores todos aprendemos, buen animo, que mucha gente somos fieles clientes.
Publicado el 14/04/2008
Enviado por:
Un invitado



Desde hace bastantes años, siempre que paso unos días en la zona procuro cenar en La Manduca una o dos veces, pero últimamente la experiencia ha sido muy decepcionante. La cocina sigue siendo correcta, al menos en la modalidad italiana que es la que suelo elegir, sin embargo el servicio se encuentra completamente desbordado y, aunque intenta ser atento, no da a basto para atender a los comensales.
Parte de la culpa se debe al éxito del local que hace que siempre esté abarrotado y que sea imprescindible la reserva de mesa.
Otra parte de la culpa se debe a que la capacidad de la cocina para atender las comandas es claramente insuficiente, todo ello agravado por el hecho de que funciona también un servicio de comida para llevar.
Y por último hay que atribuir su parte de la culpa al jefe de la sala que, en un intento de aprovechar al máximo la capacidad del local, no duda en sentar a tres comensales en una mesa con capacidad para dos, amargando la cena a estos que ven impotentes como no les caben los platos en la mesa. Esto es aplicable a cualquier número impar de comensales (cinco en una mesa de cuatro, siete en una mesa de seis, ...)
Los que peor lo llevan son las parejas, pues con alta probabilidad les otorgarán una de las mesas situadas junto a la barra en una zona de paso que resta toda intimidad a la comida a la par que la hace bastante incomoda ya que la popularidad del restaurante implica que continuamente esté entrando y saliendo gente tanto para comer como para reservar mesa o para retirar sus pedidos de comida para llevar, especialmente pizzas (por si estuviese poco desbordada ya la cocina con los pedidos de la sala).
En las dos últimas ocasiones ocupé una mesa situada tras la barra en un pequeño hueco, muy tranquila en comparación con el resto del local, tan tranquila que no pasa ni el camarero, para conseguir un cubierto o una segunda bebida tuve que levantarme a la barra para recogerla yo mismo aburrido de esperar.
“Por favor me puede llevar una cerveza a la mesa de detrás”
“¿Por qué no se la pide a su camarero?” (Respuesta del maitre malencarado).
“Porque llevo tanto tiempo sin verle que pensé que quizá ya no trabajaba aquí”
“Vaya, un cliente graciosillo”.
La descordinación en el servicio es total, en mi última visita a mi pareja le sirvieron su plato veinte minutos antes que a mi. El postre tardó una eternidad (y eso que era un simple helado).
Los pequeños detalles que tenían para atraer un público familiar han desaparecido, antes regalaban a los niños una pequeña con tres o cuatro pinturas y una hoja para colorear, tenían unos juguetes en la terraza exterior para que los más pequeños estuviesen entretenidos. Ahora, en cambio no solo no hay ningún detalle sino que pobre de aquel que se presente con un carro de niño o pida que le calienten un potito.
En definitiva, esto es lo que yo suelo denominar “morir de éxito”, cuando un local se hace tan popular que descuida la atención a sus clientes en el convencimiento de que por muchos que pierda, continuara llenando la sala a diario.
Publicado el 10/04/2008
Enviado por:
Un invitado